Gociterra- Lecturas móviles (Mario Campaña)

Gociterra emprende la búsqueda de testimonios creativos y pretende ser vehículo de viajes de la palabra poética. Su propósito es extender lazos y plantear la posibilidad de la escucha y el intercambio literario. Esta es una muestra en curso configurada por voces de la poesía hispanoamericana contemporánea.

Mario Campaña nos lee un poema de Aires de Ellicott City (Candaya, 2006).

II

Con oído tísico en el camino las campanas

Ominosos arreos desperdigados

Agrandados por el viento.

Un golpeteo hiriente, de alfiler oxidado

Que nadie veía pero inflamaba el ánimo; campanas

Que en la noche parecían tañer solas; música

Salvífica, en el comienzo del andar.

En el camino

Un sol hundido entre flores espumosas.

A veces alguien, quizá Dios, sacudía en lo alto

El blanco plumaje de los pájaros del cielo.

Caía la nieve, su sombra débil

Su luz lenta.

Una noche verde y roja:

El cielo de la muerte, verde y rojo.

Iridiscente caracol

Anunciando alumbramientos milagrosos.

Puertas destrozadas en el aire, traspasando el filo de las nubes.

Voces que atraviesan corredores de humo.

Alto y frondoso, el árbol

En cuya cúspide anida el guaraguao

Y el carrao engorda cantando glorias a las crías

Víctimas devoradas sin suplicio.

Quizá sea el destino y sus chillidos lo que escucho.

Rostro arrugado de proféticos muñecos

Que cuelgan como antiguos prodigios.

Quizá la clamorosa marcha de espinos blancos, rondando

Como sereno fiel de nuestra noche

Cuando abre las hojas el zarzal; o el resonar

De un gran agujero

Por donde evacúa el día su aire.

Huelo. Olor del ir. Lo vivo

Brota y crece para quien huele.

Un poderoso aroma un viento envenenado

Va y viene:

-¿Qué haces aquí, viento

Aterrado en estos contubernios de negación y excusa?

-No vuelvas más tu cuerpo hacia el camino:

Tampoco tu nombre será borrado de aquel muro.

Huelo. Y grito de lejos al hombre que corre conmigo

Palabras de aliento para su lastimosa ensoñación.

Luego enmudezco. Mutismo del andar.

Aléjame de la verdad patria de la mentira.

Si digo la mentira ésta emprende

El camino de la verdad o la profecía.

Si digo la verdad ya se transforma

Es una maldición. Una mentira.

¿He llegado? ¿Adónde?

¿Qué lugar es este

Donde los cuerpos cuelgan del asta de los augurios

Y hay hombres con soles en la cabeza

Alas cortantes y ojos en las alas

Guardan el corazón en las arquetas

Llenan sus bolsas de azufre

Y pesan sus almas con gestos tramposos

En el fiel de balanzas trucadas?

Ante la mirada escrutadora de los ángeles

Los pájaros pían ferozmente a ras de suelo

No en el aire sino ocultos en una hierba que no hay

Con sorda furia fantasmal, lejana.

¿Quiénes son, quiénes

Pobres seres sin rostro

Que hicieron de la mirada un ardid,

De la astucia una verdad?

Y se ahogan sin pausa

La lengua hundida en la garganta, embalsamada

Por el polvo? ¿Quiénes esos seres austeros

Que contemplan cabizbajos la vida como estatuas

Esperando la permanencia

No descansan de lo infinito; lo olvidan

Y se complacen de no estar muertos

E intercambian sus muertes

Mientras pierden su polen magnífico?

Sacrifican hombres y no ciervos

Y a un toque de silbato desnudas mujeres perseguidas

Corren delante de sus amos en los bosques

En sucio juego beatífico.

¿Qué lugar es éste, cuál

Donde no hay, y los amores se amontonan

Unos sobre otros, acechándose

En un gran cementerio

Promiscua voracidad del pasado continuo

En tortuosa vida póstuma?

Corre el gamo en un campo que no hay, y el ave

Vuela en un aire que no hay. Y tiembla el pez

En aguas que no hay. No hay.

Vive el hombre una vida que no hay.

¿Qué lugar: “calle de la amistad”

“Plaza del señor de la alegría”, “calle

De la unión de los hombres”

Mientras la tumba del poeta

Recibe comensales en las fiestas de halloween?

¿Dónde queda aquella ciudad lluviosa

Ese lugar remoto que puja en mi memoria

Donde el viento se resuelve en círculos

Mordiéndose como una bestia

Furiosa en su guarida?

Negras sierras de infierno: he ahí mis tierras.

Miro los lagos, donde limpia su cuerpo

Una mujer pelirroja de cabellos de sauce.

Se mueve con furos adolescente

Soñando una vida que acaricie como el agua

Y la de cabellos rasta llora

Ante la belleza desmedida del crepúsculo

Despidiéndose de su vieja casa alumbrada por candiles.

Un campo convertido en recuerdo.

Tierra de seres que tiemblan

Ante un devenir incesante, ambicionándolo todo.

Ingenuidad que conduce a la gloria

Ingenuidad que conduce al dolor.

Mi madre y yo jugábamos a las cartas por separado

O por turnos mezclados; ella baraja de otro modo.

O mejor: las suyas vienen barajadas de otro modo.

Son idénticas, para perder o ganar.

La locura juega con las mismas cartas. O

Yo juego con las suyas. No hay más.

No hay otras.

Para nadie.

Llegan brillos de otros mundos

Estrellas difuntas

Que irradian luz que no les pertenece

Vienen del pasado a destacar los arrecifes

De lejos admirables, de cerca una promesa cortante.

Hay gente señalada por el signo de la victoria

Ungida en humo fragante para la salvación:

He vivido entre ellos

Un Dios en celo los gobierna.

Un Dios sin brillo los alumbra.

Un Dios sin mundo les enseña el mundo.

Mi madre juega y juega. Sus jardines

No son los de una reina

Entre oxidados barrotes cuelgan

Junto a sábanas remendadas

En edificios ruinosos que rematan tendederos.

(Oh madre, lanza ya tu poderoso juego. Muestra tus ases.

Consume las probabilidades de tus años

Tira las sobras al suelo.

Deja entrar a las gallinas.)

He aquí un  cruce de caminos

Soles de agua en flor verdes soles de ayer

Que irisan el ojo ante el prisma deslumbrante.

Donde ahora pastan lobos había un portón

Un placer de tierra húmeda, humilde

Un jardín fragante, fluyente como río, agua

Florecida, unos niños, una mujer de moño limpio

Un honesto hombre de blanco que celaba.

Sueño: mundo que cambia cada noche.

Algo repica con una obscenidad descarnada.

Llevo un atado ligero, una muda de aire

Tres mazorcas secas y una manta de oro.

No puedo saber si voy a permanecer

Más tiempo que un instante.

Vengo lobo marino, la cabeza partida entre mitades

Con cintas manchadas de rojo y blanco.

Ahora goza, grave animal de la molicie

Del aroma y la nostalgia

Estas aguas que no hay

Que corren todavía

Por este cauce que no hay.

Hay ángeles astutos, contratistas de la posteridad.

Ciegos y solos con sus flores impolutas.

El único argumento es la paciencia

Con su hervor irreversible.

La única fidelidad la paciencia

La esperanza la paciencia, su sosegada

Sed que lame y sedimenta.

Nada

Más perenne que el bronce.

No es tiempo de inscripciones.

No es venerable el tiempo, ni los muros venerables.

Este es mi saldo: un tiempo de papel, acopio

De la fe. Mi fortuna.

Un emigrante eterno, aquí voy con mis bultos

Faltas y culpas no dichas; con viada.

Pez raspabalsa que avanza río abajo

Abrazado a un tronco de palmera.

Se viaja y de costado se ve

Pero si uno parpadea la visión

Desaparece. Un oasis perdido,

Un animal que salta y que se esconde: el alma

Cuerpo ajeno instalado en nosotros

Conserva lo más radicalmente humano

Fuera. Fuera del mundo

Esa es otra parte del pasado.

No se hace visión del infinito.

Y morir así es solo

El andrajoso reverso de la gloria.

 

***

Mario Campaña (Guayaquil, Ecuador, 1959) es poeta, ensayista y narrador. Sus últimas publicaciones son: Bajo la línea de flotación (relatos); En el próximo mundo (poesía); y Linaje de malditos. de Sade a Leopoldo María Panero (ensayo). Es autor de cinco antologías de poesía latinoamericana, entre las que se encuentra Casa de luciérnagas. Antología de poetas hispanoamericanas de hoy. Es inminente la aparición de Pájaro de nunca volver (poesía) y Una sociedad de señores. Dominación moral y democracia. 
Mario Campaña vive en España. Fundó y dirigió durante veinte años “Guaraguao. Revista de cultura latinoamericana”, que se edita en Barcelona desde 1996.

_mario

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s