Month: March 2016

La rebelión de los signos: Sobre Morir es un arte de Mariela Dreyfus

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El final de la existencia en Morir es un arte (Máquina Purísima 2014) de Mariela Dreyfus no es una mera desaceleración vital, sino una huella potente en la memoria. En este poemario morir no solo nombra un punto de llegada, se trata más bien de un desencadenante cargado de saber. No es ¨un arte de morir¨, como  El arte de la guerra de Sun Tzu en el que una técnica se anexa a una acción, ya que en el poemario ¨morir¨ es en sí mismo un suceso saturado de conocimiento. Sus versos apuntan un lecho mortuorio, donde los signos retoñan.

Fernando Savater indica que si los animales mueren, los seres humanos saben que morirán; es decir, tienen experiencia, memoria y premonición de la muerte. Con estas palabras se señala una posición activa frente a la finitud que también está presente en Morir es un arte. Ante el fallecido, el dolor se acompaña del discurso funerario: ¨reverbera la piel que roza el fuego/ la llama que desdora el diente ajeno// ¿qué fue del crisantemo en la ventana?/ ¿la retina encendida, el fresco aliento?// sosegón o paxil para el testigo/ del tránsito del cuerpo a la memoria: // se retira el cortejo sopla el viento/ la pavana adormece el cementerio¨ (45). De este modo la muerte es metamorfosis de un metal que es forjado, y la palabra que la nombra inscribe necesariamente su temporalidad; ya que la escritura no se congela melancólicamente en el pasado, sino que pone en juego presente y pasado simultáneamente. Ello responde a que no se trata de una escritura sobre la muerte, sino de una escritura con la muerte, pues la ausencia es para ella un elemento constitutivo. La memoria se agrieta y el poema navega esa brecha. En el  ¨mar que es el morir¨ la palabra poética se nutre y se hace marina: ¨ésta es la danza con el mar/ la eterna danza macabra/ espejo del atardecer/ líquenes enredados a mi cuerpo/ como un cordón umbilical/ el mar me abre su vientre¨ (11).

En cada golpe de voz que demarca los límites de cada verso se opera sobre el carácter finito de la materia verbal. También los vocablos mueren y en estos decesos consecutivos el lenguaje se aproxima a la experiencia de la muerte: ¨al abrirse la boca arde el volcán: / una herida en plena encía/ abierta y sangrante// la necrosis de un tejido/ pequeño al comienzo/ y ya malsano// la incisión tiñe de rojo los dientes/ (y aún arde) ¨ (15). La disección de la materia ofrece una dispersión que el poema convoca en una unidad imposible. Sobre los fragmentos la palabra discurre en su fracaso por organizarlos: ¨tiende la cabeza hacia atrás/ y ahoga el grito: // boca adentro el artífice/ taladra el tiempo// su velludo antebrazo al agitarse/ postula el tajo como una redención¨ (15). Avizorar la finitud en estos poemas será  organizar esquirlas en un campo magnético, para que sin continuidad sean convocadas al pensamiento. Además, esta escritura que convive con la muerte tiene como destinatario el espacio de los vivos. En estos términos, cobra fuerza el epígrafe de Dylan Thomas: ¨y la muerte no tendrá dominio¨. Como un epitafio, los poemas traen al ausente al aquí y al ahora: ¨Acusado temor: infrafunción del pulso que conjuro/ en este infralenguaje casi niño, casi mudo/ mirándote dormir. // Romper las reglas digo, rebelarse. / En contra de la muerte y sus designios. / En contra de su mal¨ (47).   He ahí el carácter insurrecto de un morir que es un arte; pues nombra un proceso que el lenguaje habita para obligar a lo que se ha ausentado a aparecer y convertirse en horizonte de experiencia: ¨Reina del corazón, pura ternura: / ¿Qué hacemos que vivimos en tu ausencia?¨ (55).

Finalmente, no solo la palabra poética le hace frente a la muerte, también lo hacen los amantes: ¨Te hablo de la muerte como una vieja herida. / Ésa que conocemos y ahuyentamos/ que a diario nos visita y sobrevuela/ nuestro lecho de amantes desvelados¨ (39). Si la escritura funeraria es un pedido imposible de respuesta, los cuerpos gozosos de los amantes se interpelan y se anudan estableciendo una alianza afiebrada que marca la rebelión máxima contra la muerte.

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5

Un corte en el tejido

da el tono exacto

de la sustancia

brillante en el filo

que se acaricia

cae

bailamos desnudos sobre la cost(r)a

no se rasgará la pupila

ni se engullirá este párpado abierto

solo la errancia en campo magnético

el ojo que crece entre corteza y corteza

Poema ¨El gran día de los muertos¨ de René Daumal

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El gran día de los muertos de René Daumal

René Daumal (1908- 1944)

Fue un filósofo y poeta francés. De joven fundó un movimiento que se hizo llamar  Simplistas y que se opuso al movimiento Surrealista y Dadá. Este grupo operó alrededor de la revista ¨Le Gran Jeu¨. Su poesía está inspirada en la energía de las vanguardias históricas. Aprendió sánscrito por su cuenta, así como los fundamentos del Budismo Zen. Estuvo interesado en las exploraciones espirituales y de expansión de conciencia a través de drogas. Se hizo un estudioso de la cultura hindú. Con el poemario Le Contre- Ciel (1936) ganó el premio Jacques Doucet. Sin embargo, es ampliamente conocido por su novela satírica sobre la sociedad francesa de su tiempo, La Grande Beuverie (1930).  El poema ¨Le grand jour des morts¨, que traducimos, trae consigo la pregunta por los límites de lo vital y la lucidez hallada en la interpelación alrededor de un duelo inconcluso y de una búsqueda constante.

Fragmentos de Rocks on a Platter(Notes on Literature) de Barbara Guest

 

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Barbara Guest (1920-2006) empezó a escribir en 1950 y fue la única poeta mujer de la primera generación de la llamada Escuela de Nueva York. Este grupo de escritores, conformado por poetas como Frank O’Hara, John Ashbery, Kenneth Koch, tuvo entre sus influencias el surrealismo, el arte moderno y el expresionismo. Asimismo, Guest es considerada parte de la línea de escritoras experimentales de su tiempo, debido a sus innovaciones técnicas en su escritura. En Rocks on a Platter (1999) encontramos un cuerpo textual que hace surgir una verdad poética a través de un doble movimiento de visibilidad e invisibilidad. Por un lado se despliega una resistencia textual de oscurecimiento o invisibilización. Por otro lado, la visibilidad poética aparece como la realización material en dimensiones de espacialidad y sonoridad. Ambos elementos surgen como un encuentro de los límites de las disposiciones estáticas o armónicas del poema.

Barbara Guest (1920-2006) began writing in the 1950s and she was the only woman poet of the first generation of the New York School. This group of poets was inspired by surrealism, modern art and expressionism. Also Guest was considered part of a line of women experimentalists  of her time, because of her technical innovations. En Rocks on a platter (1999) we find a textual body that brings forth a poetic truth  through a double movement of visibility and invisibility. Invisibility appears as a textual resistance of concealment. On the other hand, the visibility in this poetic work is supported by its configuration as reality in itself through two earthly elements: spatiality and sounding. Both appear as a crossing of the limits of poem’s harmonic and static layouts..