Sobre Cuatro poemas secretos (2012) de Ricardo Silva Santisteban

cuatro

El  secreto,  lo no dicho,  el  enigma   se    encuentra   en  un estado de pureza; cuya única posibilidad de aparición se da a    través del canto. Sin embargo, el canto nace   quebrado, bajo la    limitación de ser una reconstrucción, un  ¨completar  la estela de signos¨; porque el propio decir corrompe la   pureza. Acaso el   lenguaje hecho hilo, al perder el cabo, haga que las palabras se hagan accesibles al poeta. El estado de pureza es el estrato de la escucha que se ha perdido, pero que se deja atisbar como cuando se está    ante a la materia viviente, ¨miel de las flores¨, y   se   trasciende     ¨el camino de la vida¨. Sin embargo, este alcance  es   ilusorio    siempre  que se estruje ¨el hilo de la flor¨. Será acaso porque la proximidad de la flor en esa imagen aleja al poeta de lo pleno;  lo aleja   de   la extinción de las rosas, de  la inmensidad que sobrepasa su     experiencia    particular, porque lo puro no está en la inmediatez manipulable dada al saber o al deseo. 

El ¨estado de pureza¨ recibe atributos que lo aproximan al lenguaje. Si se personaliza es ¨Padre ausente de la cumbre del habla¨, quien no es vislumbrado, sino  que  se  deja vislumbrar;  y en este hacerse visible pone riesgo su pureza: ¨El huracán del verbo sostiene tenues sílabas/ Que apenas alimentan el canto/ Con la purísima materia de su ser encadenado¨. Es    el     poeta     quien toma    en sus manos el sacrificio, para ascender hacia la   cima  del habla y   en su intento su percepción es abierta. Sin embargo, tal vez si se detiene el ascenso, si ¨el oficio desiste en su empeño¨ acaso se esté más  cerca del enigma. Lo próximo, lo que está    al   descubierto    no   es   más que materia muerta,   la  permanencia    en  el   ahí  del  propio  ser  particular  es fungible, como cuando se dice: ¨Un pájaro se  incendia en el surco de su vuelo¨, su     ser      finito se    reitera  si  no puede ir más allá de la trayectoria de ese vuelo hacia   lo que lo excede. No se sabe si es por voluntad, o quizás porque no     puede soportar  su fuerza; ¨el cuerpo no resiste ya la plenitud del ser¨. La experiencia particular no puede corresponder a la eternidad; pero ¿qué pasa si el hilo vuelve sobre sí mismo y el cabo es     hallado? Queda    el olvido, la      negación de la inmediatez, el puro     enigma, lo que precede la existencia misma de los poemas, o tan solo ese espacio entre el lector y el poema, el vacío necesario para la activación de la lectura.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s